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ANA MARIA ORTIZ
Ellos ya
tienen los papeles de Salamanca, ahora que devuelvan lo que
no es suyo.
-
Es que los catalanes se rigen por la ley del embudo: lo
ancho para mí y lo estrecho para ti. Lo que es de ellos es
de ellos y lo que es de los demás también es de ellos.
- Diez años
lleva la Santa Sede diciéndole al obispo de Lérida que las
obras de arte son nuestras, que nos las den, y ni caso.
- ¡Qué
ejemplo está dando el obispo a los fieles desobedeciendo al
Vaticano!
En Monzón,
16.000 habitantes, Huesca, no hay voz que prefiera no
pronunciarse cuando se menciona el asunto del arte sacro. La
conversación reproducida, que tenía lugar el jueves por la
mañana en la peluquería de María del Mar, se repite en los
mismos términos en la charcutería de la calle Joaquín Costa,
entre los que pasean por los aledaños de la catedral, en las
mesas de la cafetería Niza... Saber que los papeles de
Salamanca, que camino de Barcelona pasan a sólo 60
kilómetros de aquí, sí vuelven a sus primeros dueños,
enciende aún más el tono de las palabras: «Lo que teníamos
que hacer es asaltar el obispado de Lleida», dice Pilar, una
vecina que ya ha cumplido los 50.
Entre las
obras que reclaman a Cataluña los de Monzón y alrededores,
bautizadas como los bienes de la Franja, están un cuenco
árabe (rarísimo) del siglo XIV, el frontal de la iglesia de
Buira (siglo XII), el de San Vicente de Tresserra (XIII), la
virgen de Zaidín (XIV)... Ubicadas originariamente en
pueblos oscenses, algunas piezas salieron de sus parroquias
a finales del siglo XIX cuando el obispo Messeguer y Costa,
preocupado porque el arte religioso de su diócesis se
deteriorara o fuera vendido o robado, fue buscando las obras
pueblo por pueblo. Las creaciones más significativas las
recogió y depositó en el Museo Diocesano de Lleida, que él
mismo fundó en 1893 y donde se han conservado hasta ahora.
Allí fueron a parar también las obras de las iglesias
oscenses que quedaron vacías tras la emigración de los 60.
De este
legado artístico no se volvió a hablar más hasta 1995.Ese
año, el Vaticano decidió que las 111 parroquias de Huesca,
castellano parlantes, que formaban parte de la Diócesis de
Lleida -Binaced, Capella, Buira, Caserras, Centenera, Fraga,
Monzón, Nachá...- se separaran de ésta y pasaran a formar
parte de la de Barbastro, en Aragón. Los oscenses no
pusieron impedimento a la mudanza, pero pidieron que los de
Lleida le dieran sus muebles. Es decir, su arte.
«Comparados
con Cataluña, ¿qué poder tenemos nosotros para presionar y
conseguir que nos las devuelvan?», se lamenta Juan, el
miembro de Cáritas de Monzón que abre a CRONICA las puertas
de un museo huérfano. Una estancia diáfana de 400 metros
cuadrados y paredes vacías que, acondicionada expresamente
para albergar los bienes de la Franja, lleva más de un
lustro esperando que los de Lleida cumplan las sentencias
del Vaticano.
Tras la
primera negativa del obispado de Lleida a desprenderse de
las obras, los de Barbastro pidieron a la Santa Sede que
hiciera justicia. El Nuncio del Vaticano en España, la
Congregación de los Obispos, la Signatura Apostólica... Una
década de pleitos en la que todos los tribunales
eclesiásticos, uno tras otro, le han ido dando la razón a
los de Aragón. «El máximo organismo judicial del Vaticano ha
intervenido tres veces, siempre a favor de la devolución.
¿Qué más quieren estos buenos señores?», se pregunta Enrique
Calvera, delegado de Patrimonio de la diócesis Barbastro-Monzón.
Si el obispado de Lleida y la Generalitat -que catalogó las
piezas como patrimonio propio en 1997, dos años después de
iniciarse el conflicto- no devuelven las obras, el obispado
de Barbastro recurrirá a la justicia ordinaria.
Están en
disputa 112 piezas, algunas de valor incalculable.[No son
113, como se ha difundido erróneamente hasta ahora. Enrique
Calvera, encargado del recuento de las obras, reconoce que
se equivocó en la suma].
«¿Que tal,
cómo van los bienes, que hace mucho que no le pregunto?», le
inquiere a Enrique Calvera un vecino de Barbastro con el que
se cruza por la calle. Los habitantes de las localidades con
obras en Lleida se han implicado en la reclamación y no hay
local comercial en la zona donde no se ofrezcan postales con
reproducciones de las piezas ausentes.
El Cha (Chunta
Aragonesista) ha distribuido 120.000 estampas con la
reivindicación ya impresa para que los vecinos sólo tengan
que franquearlas. «Arriba, los compañeros, que ya ha llegado
la hora de tener en nuestras manos lo que nos quitan de
fuera (José A. Labordeta)», se lee en las postales dirigidas
a los presidentes de los Gobiernos catalanes y aragonés.
Este último, Marcelino Iglesias, le ha pedido al Gobierno
Central que resuelva el asunto como ha hecho con el Archivo
de Salamanca. Y si Madrid no zanja el litigio, los de la
diócesis de Barbastro-Monzón se manifestarán en Lleida.
Con todo,
es el párroco y canónigo de Monzón, José Huerca, quien se ha
erigido en el héroe popular de protesta. En la zona no se
habla de otra cosa que de la dura carta abierta que el
pasado 16 de enero dirigía a Monseñor Ciuraneta, el obispo
de la diócesis de Lérida. «Hablando mal, el párroco de aquí
ha tenido un par», resume José, uno de sus feligreses. «El
pueblo agradece la valentía del párroco», ha titulado en
portada La Crónica de Monzón su número de enero. No hay
vecino del pueblo que no tenga en casa una copia del texto y
lo aplauda.
En él,
Huerca dice, sin paños calientes, que se avergüenza de la
conducta del obispo de Lleida, que su actitud está
lesionando la credibilidad de la Iglesia católica, que la
división de la diócesis obedeció a un mero interés
nacionalista... «Usted pasará a la historia como el pastor
que antepuso otros intereses a la obediencia a la Santa Sede
despreciando y humillando a los que tanto contribuyeron al
engrandecimiento y a la conservación de la muy amada
Diócesis de Lérida», acaba su misiva.
Con
información de José Manuel Vidal
LAS
PIEZAS MAS VALIOSAS
-
Frontal de
San Hilario. De madera tallada pintada al temple, data del
siglo XIII. Procedente de Buira.
-
Frontal de
San Vicente. Pintura al temple de huevo con corladura sobre
tabla, del siglo XIII. Originaria de Tresserra.
-
Tabla de
San Blas. Pintura al temple sobre madera, de mediados del XV;
de Algayón.
-
Virgen del
niño con pajarillo. Escultura en piedra policromada y dorada
del XIV; de Zaidín.
-
Arqueta
del s. XIV. De madera estucada y policromada, con cantoneras
de chapa y herrajes de forja. Procedente de Buira.
-
Cuenco
árabe del siglo XIV. De estaño, con inscripción árabe («Allah
es el Señor»), es una pieza única. De Benavente de Aragón.
-
Tabla de
San Martín. Pintura a la témpera sobre madera, del siglo XV;
de Lascuarre.
-
Retablo de
San Cristóbal. Pintura al temple sobre madera, del siglo XV;
de Santaliestra. |